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sábado, 3 de julio de 2010

El capitán no se baja del barco

El capitán no se baja del barco
Corrían 38 minutos del partido de cuartos de final ante Ghana cuando el cuarto árbitro levantó el cartel electrónico, indicando la salida del campo de juego de Diego Lugano y el ingreso en su lugar Andrés Scotti. Antes de cruzar la línea de cal, el capitán de Uruguay traspasó el brazalete a Diego Forlán y, tan dolorido como consternado, enfiló para el banco de suplentes…
La rabia de Lugano era entendible: el banquillo no es un lugar habitual para él desde debutó con la selección mayor allá por 2003, en un encuentro por las eliminatorias para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. Y mucho menos lo es dejar a la Celeste que tanto ama en un duelo tan importante. Sin embargo, desde allí debió convivir con todos los vaivenes del duelo ante los africanos que, sabido es, se saldó a favor de los sudamericanos en una emocionante tanda de penales.
“Vivirlo desde afuera es tremendo”, confiesa Lugano en exclusiva a FIFA.com. “Estar en una instancia como esta después de tantos sacrificios y salir por jugada casual, donde se me caen arriba de la rodilla, es de no creer. Lo bueno es que jugué diez minutos con ese dolor, así que no debería ser algo importante. Ahora habrá que esperar la evolución y trabajar al mil por ciento para ver si llegamos a las semifinales”, agrega el zaguero de 29 años.
Lugano se perdió tan sólo tres de los 20 partidos que disputó Uruguay en las pasadas eliminatorias sudamericanas. No sólo fue el futbolista uruguayo con más minutos en cancha (1,530 en total), sino que además aportó 4 goles para la gesta, el más importante de ellos en el duelo de ida de la repesca ante Cota Rica en San José.
Entonces, por personalidad y por lo que significa para el equipo, más de uno podría haber pensado que Lugano sólo dejaría el campo de juego en ambulancia. “Uno debe tener madurez y sentido de grupo para situaciones así. Quedaba mucho tiempo por jugar y estaba dando alguna ventaja, y eso es imperdonable en este nivel. Entonces, decidimos con el doctor y el entrenador que debíamos hacer el cambio”, explica La Tota.
Mesurado optimismo
Las imágenes del encuentro ante Ghana se suceden en su mente. “Sabíamos que iba ser un juego muy duro, porque ellos son muy fuertes y juegan bien”, afirma. Si bien admite que la fortuna estuvo del lado uruguayo, no le resta méritos a la atajada Suárez que impidió la derrota en el minuto 120. “Luis hizo varios goles en Europa, ¡pero nunca uno tan importante como el que evitó! Creo que en esa jugada tuvimos una suerte que el fútbol uruguayo no tenía desde hacía 60 años. Bienvenida sea”, reconoce.
El actual defensa central del Fenerbahçe turco daría cualquier cosa por estar ante Países Bajos, aunque pone el grupo por delante. “Uno ha hecho mucho para llegar hasta aquí, pero hay un plantel tremendo, que tienen tranquilidad y madurez. Así que soy optimista con jugar, pero sino, hay compañeros que demostraron que pueden tomar mi lugar”, aclara.
Para terminar, Lugano deja una reflexión sobre un rival que viene de eliminar nada más y nada menos que a Brasil. “Hemos visto casi todos los partidos. Son 11 jugadores de grandísimo nivel, pero los de mitad de cancha para adelante resultan todos desequilibrantes. Además, su toque colectivo es excelente y se nota que están comprometidos en llevar la Copa por primera vez para Holanda. Va ser durísimo, pero siendo la semifinal de un Mundial, no se puede esperar otra cosa. Sin embargo, soy optimista y sigo soñando con lo máximo”.

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